Popular Posts

What’s Hot


Hay una verdad terrorífica sobre ser un emprendedor. Los iniciadores de negocios viven con la emoción de construir imperios y la felicidad de crear una marca en el mundo haciendo algo mejor que cualquier otra persona en el campo.
Hay algo más. El emprendedurismo es divertido, recompensante y liberador. Pero hay otro lado del que a nadie le gusta hablar. Ser un emprendedor puede ser agotador, desalentador y muy duro. Espero que tengas la piel gruesa, la necesitarás. Aquí hay seis verdades del emprendedurismo.
1. Tú no eres tu propio jefe. Yo quería ser mi primera jefa, como millones de emprendedores. Lo que aprendí fue que los grandes empresarios nunca son los jefes, excepto en el título. Hay más de 300 profesionales en ventas y empleados en mi empresa y ellos son los jefes.
Los grandes negocios se construyen al escuchar a la gente que hace que la empresa funcione. Cuando alguien me llama “jefa” le recuerdo que mi equipo me dirige. Yo soy su empleada y 300 jefes dirigen el barco.
2. No eres al que mejor le pagan. Muchos nuevos emprendedores tiene grandes visiones de ganar inmensas cantidades de dinero. Tal vez algunos lo logren, pero a la mayoría le tomará años o tal vez décadas.
Para llevar a tu imperio al siguiente nivel, serás el primero en renunciar a tu cheque para contratarlos porque de eso se trata el emprendedurismo. Tu negocio cobrará vida casi como un hijo. Querrás más que nada que tenga éxito y florezca, aunque sea por tu propia cuenta.
3. El balance entre trabajo y vida personal es imposible. Cuando construyes tu negocio buscar unequilibrio es inútil. El trabajo será tu vida. Cuando estés en casa trabajando en tu patio, en el partido de futbol de tus hijos o preparándote para irte a dormir, estarás pensando en tu negocio. Te despertarás en medio de la noche preocupándote porque deberías haber tratado un asunto con mayor cuidado.
No hay un horario de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., sólo 24/7. Pasarás tiempo en tu casa y hasta saldrás de vacaciones, pero siempre pensarás en tu negocio.
4. Un grupo de apoyo escondido es importante. Una gran empresa tiene un buen grupo de apoyo, incluyendo a  las personas en puestos ejecutivos, administrativos, producción, etcétera. Un gran emprendedor también tiene el poyo de gente fuera de la oficina tal vez una esposa/o, hijos y amigos. Más vale que tu familia esté a bordo con tu idea, ya que esto puede provocar que tu negocio y familia sufran.
Mi imperio de bienes raíces es producto del apoyo que he tenido en mi casa y de las amistades que he recolectado durante mi vida. La fundación de mi trabajo son los miembros de mi familia que entienden que a veces tengo que atender llamadas todo el fin de semana o que debo atender a eventos de networking y no puedo prepararles una comida casera.
5. A alguien no le vas a caer bien. La lección más dura para mí fue ésta: entre más grande sea el imperio, más enemigos tendrás. Para muchos emprendedores es algo difícil darse cuenta de esto. Esto no te lo digo para que pienses que no tendrás gente que te apoye porque claro que lo tendrás. Pero siempre habrá gente que no le guste la forma en la que haces las cosas, las decisiones que tomes o la dirección en la que vas. A algunos emprendedores esto los deprime.
Pasarás un gran parte de tu vida dando todo de ti a la empresa. A veces tomarás decisiones en el mejor interés de tu empresa pero no necesariamente en el de los empleados. Tu negocio es algo a lo que le entregas tu vida, es como tu bebé.
6. La percepción importa. Aun cuando a tu negocio no le está yendo bien, actúa como si le estuviera yendo muy bien. La percepción importa incluso más que la realidad. Hace seis meses le puse otro nombre a mi negocio. Fue la época más difícil de toda mi carrera. Me costó trabajo que las personas creyeran en mi marca y confiaran en ella. Había noches en las que iba a mi casa y lloraba hasta dormirme y aun así sonreía al día siguiente cuando llegaba a la oficina lista para dominar el mundo. En seis meses recluté a la misma cantidad de gente en ventas que se había ido. Ahora puedo decir con confianza que fue el mejor movimiento de mi carrera.
La cruda verdad es que siempre habrá días en los que hagas todo lo posible por sonreír para decirle al mundo que todo está bien. Te prometo, si lo haces, una día te despertarás y todo estará bien.

6 verdades aterradoras de emprender


Hay una verdad terrorífica sobre ser un emprendedor. Los iniciadores de negocios viven con la emoción de construir imperios y la felicidad de crear una marca en el mundo haciendo algo mejor que cualquier otra persona en el campo.
Hay algo más. El emprendedurismo es divertido, recompensante y liberador. Pero hay otro lado del que a nadie le gusta hablar. Ser un emprendedor puede ser agotador, desalentador y muy duro. Espero que tengas la piel gruesa, la necesitarás. Aquí hay seis verdades del emprendedurismo.
1. Tú no eres tu propio jefe. Yo quería ser mi primera jefa, como millones de emprendedores. Lo que aprendí fue que los grandes empresarios nunca son los jefes, excepto en el título. Hay más de 300 profesionales en ventas y empleados en mi empresa y ellos son los jefes.
Los grandes negocios se construyen al escuchar a la gente que hace que la empresa funcione. Cuando alguien me llama “jefa” le recuerdo que mi equipo me dirige. Yo soy su empleada y 300 jefes dirigen el barco.
2. No eres al que mejor le pagan. Muchos nuevos emprendedores tiene grandes visiones de ganar inmensas cantidades de dinero. Tal vez algunos lo logren, pero a la mayoría le tomará años o tal vez décadas.
Para llevar a tu imperio al siguiente nivel, serás el primero en renunciar a tu cheque para contratarlos porque de eso se trata el emprendedurismo. Tu negocio cobrará vida casi como un hijo. Querrás más que nada que tenga éxito y florezca, aunque sea por tu propia cuenta.
3. El balance entre trabajo y vida personal es imposible. Cuando construyes tu negocio buscar unequilibrio es inútil. El trabajo será tu vida. Cuando estés en casa trabajando en tu patio, en el partido de futbol de tus hijos o preparándote para irte a dormir, estarás pensando en tu negocio. Te despertarás en medio de la noche preocupándote porque deberías haber tratado un asunto con mayor cuidado.
No hay un horario de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., sólo 24/7. Pasarás tiempo en tu casa y hasta saldrás de vacaciones, pero siempre pensarás en tu negocio.
4. Un grupo de apoyo escondido es importante. Una gran empresa tiene un buen grupo de apoyo, incluyendo a  las personas en puestos ejecutivos, administrativos, producción, etcétera. Un gran emprendedor también tiene el poyo de gente fuera de la oficina tal vez una esposa/o, hijos y amigos. Más vale que tu familia esté a bordo con tu idea, ya que esto puede provocar que tu negocio y familia sufran.
Mi imperio de bienes raíces es producto del apoyo que he tenido en mi casa y de las amistades que he recolectado durante mi vida. La fundación de mi trabajo son los miembros de mi familia que entienden que a veces tengo que atender llamadas todo el fin de semana o que debo atender a eventos de networking y no puedo prepararles una comida casera.
5. A alguien no le vas a caer bien. La lección más dura para mí fue ésta: entre más grande sea el imperio, más enemigos tendrás. Para muchos emprendedores es algo difícil darse cuenta de esto. Esto no te lo digo para que pienses que no tendrás gente que te apoye porque claro que lo tendrás. Pero siempre habrá gente que no le guste la forma en la que haces las cosas, las decisiones que tomes o la dirección en la que vas. A algunos emprendedores esto los deprime.
Pasarás un gran parte de tu vida dando todo de ti a la empresa. A veces tomarás decisiones en el mejor interés de tu empresa pero no necesariamente en el de los empleados. Tu negocio es algo a lo que le entregas tu vida, es como tu bebé.
6. La percepción importa. Aun cuando a tu negocio no le está yendo bien, actúa como si le estuviera yendo muy bien. La percepción importa incluso más que la realidad. Hace seis meses le puse otro nombre a mi negocio. Fue la época más difícil de toda mi carrera. Me costó trabajo que las personas creyeran en mi marca y confiaran en ella. Había noches en las que iba a mi casa y lloraba hasta dormirme y aun así sonreía al día siguiente cuando llegaba a la oficina lista para dominar el mundo. En seis meses recluté a la misma cantidad de gente en ventas que se había ido. Ahora puedo decir con confianza que fue el mejor movimiento de mi carrera.
La cruda verdad es que siempre habrá días en los que hagas todo lo posible por sonreír para decirle al mundo que todo está bien. Te prometo, si lo haces, una día te despertarás y todo estará bien.


El dinero no lo es todo. Tal vez para ti el dinero está casi al final de la lista. Todos tienen su propia definición de éxito. La mía es ésta: “El éxito es hacer que aquellos que creyeron en ti se vean inteligentes”.
Para mí, el dinero no es tan importante, pero tengo que confesar que sí me importó mucho en alguna época (tal vez porque no tenía mucho). ¿Qué tipo de cosas debes hacer para aumentar tus oportunidades de unirte al club de los millonarios?
1. Deja de obsesionarte con el dinero. Descubre si lo que haces te distrae de las cosas que realmente te ayudarían a hacer crecer tu fortuna. Cambia tu perspectiva. “Ve el dinero no como tu meta principal sino como un resultado por hacer bien las cosas”.
2. Comienza un registro para saber a cuánta gente ayudas, aunque sea algo pequeño. Las personas más exitosas que conozco ayudan mucho. Son muy buenas entendiendo a los demás y ayudándolos a alcanzar sus metas. Saben que su éxito está basado en el éxito de la gente a su alrededor. Así que trabajan duro para hacer que los otros triunfen: sus empleados, clientes, vendedores, proveedores, etcétera.
3. Deja de pensar en hacer un millón de dólares y comienza a pensar en ayudar a un millón de personas. Cuando sólo tienes algunos clientes y tu meta es hacer mucho dinero, vas a buscar muchas maneras de quitarle hasta el último peso a los consumidores. Pero cuando encuentras una forma de servir a un millón de personas muchas cosas buenas pueden pasar.
El poder de la palabra es sorprendente. La retroalimentación que recibes es exponencialmente mayor así como tus oportunidades para mejorar tus productos y servicios. Tendrás la oportunidad de contratar a más empleados y beneficiarte de su experiencia, sus habilidades y su genialidad en general.
Con el tiempo tu negocio se convertirá en algo que nunca hubieras soñando, ya que tus empleados y clientes te llevarán a lugares increíbles. Ayuda a un millón de personas y el dinero llegará.
4. Ve el hacer dinero como una forma de hacer más cosas. De forma general hay dos tipos de personas:
1. Una hace las cosas porque quiere ganar dinero. Entre más cosas haga más dinero tendrá. No importa mucho su producto o servicio, hará lo que sea mientras los clientes le paguen.
2. La otra quiere hacer dinero porque esto le permitirá hacer más cosas. Busca mejorar su producto y extender su línea. Quiere crear otro libro, canción, película. Ama lo que hace y ve el ganar dinero como una forma de hacer más de lo que ama. El sueño de tener una empresa que haga las mejores cosas y ganar dinero es una forma de alimentar el sueño.
Aunque es posible encontrar un producto que todos quieran y te vuelvas rico al vender ese producto, muchos empresarios exitosos evolucionan y crecen cuando ganan dinero y lo reinvierten en una búsqueda incesante de la excelencia.
“No hacemos películas para ganar dinero, ganamos dinero para hacer más películas” -Walt Disney.
5. Haz una cosa mejor. Elige una cosa en la que seas mejor que la mayoría de la gente. Enfócate en hacer UNA cosa. Practica, aprende, trabaja, evalúa. Autocritica tus creaciones, no de una manera masoquista, pero sí para asegurar que tu trabajo mejore en todo. La gente exitosa financieramente hablando, hace bien una cosa por la que el mundo está dispuesto a pagar.
La excelencia es la recompensa, pero ésta también demanda una paga mucho mayor y mucho más respeto, valor, realización y sentido de logro. Todo esto te hace rico en términos no monetarios.
6. Haz una lista de 10 personas que hagan una cosa bien. ¿Cómo elegiste a esos 10? ¿Cómo determinaste quién era el “mejor”? ¿Cómo mides su “éxito”? Usa esos criterios para medir tu progreso y convertirte en el mejor. No sólo admires a las personas exitosas. Mira más de cerca a lo que las hace exitosas. Usas esos criterios para crear tu propio éxito.
7. Haz un seguimiento de tu progreso. Tendemos a convertirnos en lo que medimos, así que haz un seguimiento al menos una vez por semana. Tal vez verás a cuántas personas has ayudado o a cuántos clientes has servido o evaluarás los pasos clave en tu recorrido para convertirte el mejor.
8. Crea rutinas que aseguren el progreso. Nunca olvides que alcanzar una meta se basa en crear rutinas. Por ejemplo si quieres escribir un libro de 200 páginas esa es tu meta. Tu sistema para alcanzarla puede ser escribir cuatro páginas por día, ésa es tu rutina. Esperar y desear no hará que termines tu trabajo, pero comprometerte a tu rutina te ayudará a lograr tu meta.
Ponte metas, crea rutinas que apoyen esas metas y haz un registro de tu progreso. Arregla lo que no funcione. Mejora y repite lo que sí funcione. Busca ser mejor de lo que eras ayer. Pronto serás bueno, después serás excelente y algún día serás el mejor. Llegará el día en el que, sin que lo notes, seas millonario, si es que ese tipo de cosas te interesan.

8 pasos lentos (pero seguros) para ser millonario


El dinero no lo es todo. Tal vez para ti el dinero está casi al final de la lista. Todos tienen su propia definición de éxito. La mía es ésta: “El éxito es hacer que aquellos que creyeron en ti se vean inteligentes”.
Para mí, el dinero no es tan importante, pero tengo que confesar que sí me importó mucho en alguna época (tal vez porque no tenía mucho). ¿Qué tipo de cosas debes hacer para aumentar tus oportunidades de unirte al club de los millonarios?
1. Deja de obsesionarte con el dinero. Descubre si lo que haces te distrae de las cosas que realmente te ayudarían a hacer crecer tu fortuna. Cambia tu perspectiva. “Ve el dinero no como tu meta principal sino como un resultado por hacer bien las cosas”.
2. Comienza un registro para saber a cuánta gente ayudas, aunque sea algo pequeño. Las personas más exitosas que conozco ayudan mucho. Son muy buenas entendiendo a los demás y ayudándolos a alcanzar sus metas. Saben que su éxito está basado en el éxito de la gente a su alrededor. Así que trabajan duro para hacer que los otros triunfen: sus empleados, clientes, vendedores, proveedores, etcétera.
3. Deja de pensar en hacer un millón de dólares y comienza a pensar en ayudar a un millón de personas. Cuando sólo tienes algunos clientes y tu meta es hacer mucho dinero, vas a buscar muchas maneras de quitarle hasta el último peso a los consumidores. Pero cuando encuentras una forma de servir a un millón de personas muchas cosas buenas pueden pasar.
El poder de la palabra es sorprendente. La retroalimentación que recibes es exponencialmente mayor así como tus oportunidades para mejorar tus productos y servicios. Tendrás la oportunidad de contratar a más empleados y beneficiarte de su experiencia, sus habilidades y su genialidad en general.
Con el tiempo tu negocio se convertirá en algo que nunca hubieras soñando, ya que tus empleados y clientes te llevarán a lugares increíbles. Ayuda a un millón de personas y el dinero llegará.
4. Ve el hacer dinero como una forma de hacer más cosas. De forma general hay dos tipos de personas:
1. Una hace las cosas porque quiere ganar dinero. Entre más cosas haga más dinero tendrá. No importa mucho su producto o servicio, hará lo que sea mientras los clientes le paguen.
2. La otra quiere hacer dinero porque esto le permitirá hacer más cosas. Busca mejorar su producto y extender su línea. Quiere crear otro libro, canción, película. Ama lo que hace y ve el ganar dinero como una forma de hacer más de lo que ama. El sueño de tener una empresa que haga las mejores cosas y ganar dinero es una forma de alimentar el sueño.
Aunque es posible encontrar un producto que todos quieran y te vuelvas rico al vender ese producto, muchos empresarios exitosos evolucionan y crecen cuando ganan dinero y lo reinvierten en una búsqueda incesante de la excelencia.
“No hacemos películas para ganar dinero, ganamos dinero para hacer más películas” -Walt Disney.
5. Haz una cosa mejor. Elige una cosa en la que seas mejor que la mayoría de la gente. Enfócate en hacer UNA cosa. Practica, aprende, trabaja, evalúa. Autocritica tus creaciones, no de una manera masoquista, pero sí para asegurar que tu trabajo mejore en todo. La gente exitosa financieramente hablando, hace bien una cosa por la que el mundo está dispuesto a pagar.
La excelencia es la recompensa, pero ésta también demanda una paga mucho mayor y mucho más respeto, valor, realización y sentido de logro. Todo esto te hace rico en términos no monetarios.
6. Haz una lista de 10 personas que hagan una cosa bien. ¿Cómo elegiste a esos 10? ¿Cómo determinaste quién era el “mejor”? ¿Cómo mides su “éxito”? Usa esos criterios para medir tu progreso y convertirte en el mejor. No sólo admires a las personas exitosas. Mira más de cerca a lo que las hace exitosas. Usas esos criterios para crear tu propio éxito.
7. Haz un seguimiento de tu progreso. Tendemos a convertirnos en lo que medimos, así que haz un seguimiento al menos una vez por semana. Tal vez verás a cuántas personas has ayudado o a cuántos clientes has servido o evaluarás los pasos clave en tu recorrido para convertirte el mejor.
8. Crea rutinas que aseguren el progreso. Nunca olvides que alcanzar una meta se basa en crear rutinas. Por ejemplo si quieres escribir un libro de 200 páginas esa es tu meta. Tu sistema para alcanzarla puede ser escribir cuatro páginas por día, ésa es tu rutina. Esperar y desear no hará que termines tu trabajo, pero comprometerte a tu rutina te ayudará a lograr tu meta.
Ponte metas, crea rutinas que apoyen esas metas y haz un registro de tu progreso. Arregla lo que no funcione. Mejora y repite lo que sí funcione. Busca ser mejor de lo que eras ayer. Pronto serás bueno, después serás excelente y algún día serás el mejor. Llegará el día en el que, sin que lo notes, seas millonario, si es que ese tipo de cosas te interesan.


El popular texto “Padre rico, Padre pobre” de Robert Kiyosaki, se ha convertido en un gran éxito y betseller de autoayuda para emprendedores que buscan convertirse en millonarios.
Este no es un libro que presenta un plan específico o una guía detallada de cómo tener salud financiera. En su lugar, describe las decisiones personales y financieras que una persona toma a lo largo de su vida.
Este texto habla sobre la libertad financiera personal y el uso adecuado del dinero, basándose en las enseñanzas que el autor dice haber recibido de su padre rico.
Así que si quieres llegar a ser millonario, una forma de conseguirlo es entendiendo el proceso y aprendiendo a invertir como los más ricos. Aquí te damos algunos tips para lograrlo. Recuerda que "La pasión construye negocios. El miedo no."
Los ricos generalmente se ubican en uno de estos tres grupos de inversionistas:
1. Sofisticados. Aquellos que saben de impuestos, leyes corporativas y de seguridad, y utilizan este conocimiento para maximizar sus ganancias al mismo tiempo que minimizan los riesgos.
2. Internos. Además de los conocimientos de los sofisticados, saben y entienden cómo crear y construir activos administrando sus propios negocios exitosos.
3. Finales. Aquellos inversionistas internos que crean un negocio tan exitoso que logran vender una porción del mismo al público.
En base a esto, hay tres cosas en las que invierten:
1. Educación. Se concentran en desarrollar las habilidades y la mentalidad necesarias para ser inversionistas sofisticados.
2. Experiencia. Aprenden a construir negocios sólidos, capaces de funcionar sin su participación directa.
3. Generar dinero en exceso. Tienen múltiples fuentes de ingresos que cubren sus gastos y le dejan un restante para invertir.

Las claves de un millonario


El popular texto “Padre rico, Padre pobre” de Robert Kiyosaki, se ha convertido en un gran éxito y betseller de autoayuda para emprendedores que buscan convertirse en millonarios.
Este no es un libro que presenta un plan específico o una guía detallada de cómo tener salud financiera. En su lugar, describe las decisiones personales y financieras que una persona toma a lo largo de su vida.
Este texto habla sobre la libertad financiera personal y el uso adecuado del dinero, basándose en las enseñanzas que el autor dice haber recibido de su padre rico.
Así que si quieres llegar a ser millonario, una forma de conseguirlo es entendiendo el proceso y aprendiendo a invertir como los más ricos. Aquí te damos algunos tips para lograrlo. Recuerda que "La pasión construye negocios. El miedo no."
Los ricos generalmente se ubican en uno de estos tres grupos de inversionistas:
1. Sofisticados. Aquellos que saben de impuestos, leyes corporativas y de seguridad, y utilizan este conocimiento para maximizar sus ganancias al mismo tiempo que minimizan los riesgos.
2. Internos. Además de los conocimientos de los sofisticados, saben y entienden cómo crear y construir activos administrando sus propios negocios exitosos.
3. Finales. Aquellos inversionistas internos que crean un negocio tan exitoso que logran vender una porción del mismo al público.
En base a esto, hay tres cosas en las que invierten:
1. Educación. Se concentran en desarrollar las habilidades y la mentalidad necesarias para ser inversionistas sofisticados.
2. Experiencia. Aprenden a construir negocios sólidos, capaces de funcionar sin su participación directa.
3. Generar dinero en exceso. Tienen múltiples fuentes de ingresos que cubren sus gastos y le dejan un restante para invertir.


Volverte millonario es un tema tabú. Decir que esto puede lograrse a los 30 parece más como una fantasía. No debería ser así, ya que esto es posible. A los 21 años salí de la escuela en bancarrota y para los 30 era millonario.
Te comparto 10 pasos que te harán rico:
1. Sigue el dinero. En el ambiente económico de hoy en día no puedes obtener el estatus de millonario. El primer paso es enfocarse en aumentar tus ingresos en incrementos y repetir eso. Mis ingresos eran de 3,000 dólares al mes y nueve años después eran de 20,000 dólares al mes. Empieza a seguir el dinero y eso te forzará a controlar tus ingresos y ver oportunidades.
2. No presumas, preséntate a trabajar. No compré mi primer reloj de lujo o automóvil hasta que mis negocios e inversiones estaban produciendo múltiples flujos seguros de ingresos. Todavía manejaba un Toyota Camry cuando me convertí en millonario.
Sé reconocido por tu ética laboral, no por las cosas que compres.
3. Ahorra para invertir, no ahorres por ahorrar. La única razón para guardar dinero es para después invertirlo. Ponlo en una cuenta segura e intocable. Nunca uses estas cuentas, ni siquiera para una emergencia. Esto te forzará a seguir el paso número uno (seguir el dinero).
Hoy en día, al menos dos veces al año, estoy en bancarrota porque siempre invierto mis excedentes en las empresas a las que no puedo entrar.
4. Evita las deudas que no te pagan. Yo pedí prestado dinero para un automóvil sólo porque sabía que podía aumentar mis ingresos. La gente rica usa las deudas para aprovechar las inversiones y hacer crecer sus flujos de efectivo. La gente pobre usa las deudas para comprar cosas que hacen más ricos a los ricos.
5. Trata al dinero como un amante celoso. Millones de personas desean libertad económica, pero sólo aquellos que lo hacen una prioridad tienen millones. Para ser rico y seguir así tienes que hacerlo tu prioridad. Si lo ignoras éste te ignorará o peor, te dejará por alguien que sí lo tome como prioridad.
6. El dinero no duerme. El dinero no conoce los relojes, horarios o vacaciones y tú tampoco deberías. El dinero ama a la gente que tiene ética laboral.
Cuando tenía 26 años estaba en el comercio minorista y la tienda en la que trabajaba cerraba a las 7 p.m. Muchas veces me podías encontrar ahí a las 11 p.m. vendiendo algo más. Nunca trates de ser el más inteligente o la persona más suertuda, sólo asegúrate de trabajar más que los demás.
7. Ser pobre no tiene sentido. Yo he sido pobre y apesta. Tenía lo suficiente y eso también apestaba. Elimina todas las ideas de que ser pobre está de alguna manera bien. Bill Gates dijo “Si naces pobre, no es tu error. Pero si mueres pobre, es tu culpa.”
8. Encuentra a un mentor millonario. La mayoría de nosotros crecimos en una clase media o pobre y nos limitamos a las ideas de un grupo. He estudiado a los millonarios para duplicar lo que ellos hicieron. Encuentra a tu mentor personal y estúdialo. La mayoría de la gente rica es muy generosa con sus conocimientos y recursos.
9. Haz que tu dinero levante las cosas pesadas. Invertir es el Santo Grial para convertirte en un millonario y deberías hacer más dinero de tus inversiones que de tu trabajo. Si no tienes dinero extra no harás inversiones.
La segunda empresa que inicié requería una inversión de 50 mil dólares. Esa empresa me ha dado de regreso esa misma cantidad cada mes por los últimos diez años.
Mi tercera inversión fue en bienes raíces, donde comencé con 350 mil, una gran parte de lo que tenía en ese momento. Todavía soy dueño de esa propiedad y sigue dándome ingresos. Invertir es la única razón para hacer los otros pasos y tu dinero debe trabajar por ti y levantar las cosas pesadas.
10. Apunta a tener 10 millones, no 1 millón. El mayor error financiero que he hecho fue no pensar en grande. No hay escasez de dinero en este planeta, sólo una escasez de gente que no piensa en grande.
Aplica estos 10 pasos y te harás millonario. Haz a un lado a la gente que dice que tus sueños financieros son por avaricia. Evita los esquemas de hacerte rico rápido, sé ético, nunca te rindas y una vez que lo logres, ayuda a los demás para que lleguen ahí también.

10 tips para ser millonario antes de los 30


Volverte millonario es un tema tabú. Decir que esto puede lograrse a los 30 parece más como una fantasía. No debería ser así, ya que esto es posible. A los 21 años salí de la escuela en bancarrota y para los 30 era millonario.
Te comparto 10 pasos que te harán rico:
1. Sigue el dinero. En el ambiente económico de hoy en día no puedes obtener el estatus de millonario. El primer paso es enfocarse en aumentar tus ingresos en incrementos y repetir eso. Mis ingresos eran de 3,000 dólares al mes y nueve años después eran de 20,000 dólares al mes. Empieza a seguir el dinero y eso te forzará a controlar tus ingresos y ver oportunidades.
2. No presumas, preséntate a trabajar. No compré mi primer reloj de lujo o automóvil hasta que mis negocios e inversiones estaban produciendo múltiples flujos seguros de ingresos. Todavía manejaba un Toyota Camry cuando me convertí en millonario.
Sé reconocido por tu ética laboral, no por las cosas que compres.
3. Ahorra para invertir, no ahorres por ahorrar. La única razón para guardar dinero es para después invertirlo. Ponlo en una cuenta segura e intocable. Nunca uses estas cuentas, ni siquiera para una emergencia. Esto te forzará a seguir el paso número uno (seguir el dinero).
Hoy en día, al menos dos veces al año, estoy en bancarrota porque siempre invierto mis excedentes en las empresas a las que no puedo entrar.
4. Evita las deudas que no te pagan. Yo pedí prestado dinero para un automóvil sólo porque sabía que podía aumentar mis ingresos. La gente rica usa las deudas para aprovechar las inversiones y hacer crecer sus flujos de efectivo. La gente pobre usa las deudas para comprar cosas que hacen más ricos a los ricos.
5. Trata al dinero como un amante celoso. Millones de personas desean libertad económica, pero sólo aquellos que lo hacen una prioridad tienen millones. Para ser rico y seguir así tienes que hacerlo tu prioridad. Si lo ignoras éste te ignorará o peor, te dejará por alguien que sí lo tome como prioridad.
6. El dinero no duerme. El dinero no conoce los relojes, horarios o vacaciones y tú tampoco deberías. El dinero ama a la gente que tiene ética laboral.
Cuando tenía 26 años estaba en el comercio minorista y la tienda en la que trabajaba cerraba a las 7 p.m. Muchas veces me podías encontrar ahí a las 11 p.m. vendiendo algo más. Nunca trates de ser el más inteligente o la persona más suertuda, sólo asegúrate de trabajar más que los demás.
7. Ser pobre no tiene sentido. Yo he sido pobre y apesta. Tenía lo suficiente y eso también apestaba. Elimina todas las ideas de que ser pobre está de alguna manera bien. Bill Gates dijo “Si naces pobre, no es tu error. Pero si mueres pobre, es tu culpa.”
8. Encuentra a un mentor millonario. La mayoría de nosotros crecimos en una clase media o pobre y nos limitamos a las ideas de un grupo. He estudiado a los millonarios para duplicar lo que ellos hicieron. Encuentra a tu mentor personal y estúdialo. La mayoría de la gente rica es muy generosa con sus conocimientos y recursos.
9. Haz que tu dinero levante las cosas pesadas. Invertir es el Santo Grial para convertirte en un millonario y deberías hacer más dinero de tus inversiones que de tu trabajo. Si no tienes dinero extra no harás inversiones.
La segunda empresa que inicié requería una inversión de 50 mil dólares. Esa empresa me ha dado de regreso esa misma cantidad cada mes por los últimos diez años.
Mi tercera inversión fue en bienes raíces, donde comencé con 350 mil, una gran parte de lo que tenía en ese momento. Todavía soy dueño de esa propiedad y sigue dándome ingresos. Invertir es la única razón para hacer los otros pasos y tu dinero debe trabajar por ti y levantar las cosas pesadas.
10. Apunta a tener 10 millones, no 1 millón. El mayor error financiero que he hecho fue no pensar en grande. No hay escasez de dinero en este planeta, sólo una escasez de gente que no piensa en grande.
Aplica estos 10 pasos y te harás millonario. Haz a un lado a la gente que dice que tus sueños financieros son por avaricia. Evita los esquemas de hacerte rico rápido, sé ético, nunca te rindas y una vez que lo logres, ayuda a los demás para que lleguen ahí también.